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jueves, 30 de enero de 2014

Nonagésimo primer y Nonagésimo segundo Premio: Premios mutantes


El pasado 11 de enero, Marietta, del blog “Descubriendo un nuevo mundo” me pasó estos dos premios que ya tenía pero cuyas reglas han cambiado por aquella extraña cualidad de mutación que tienen los galardones en la blogosfera. ¡Muchas gracias por pensar en mí, Marietta)

Antes de que me echéis la bronca, soy plenamente consciente de que esto debería publicarlo mañana y hoy tocaría chorrada aleatoria pero mis neuronas andan un poco de capa caída estos días, por lo que permitidme que les dé un pequeño descanso, a ver si la semana que viene vuelvo con las pilas recargadas.



Los dos premios me han llegado con este cuestionario (se ve que alguien optó por omitir la interminable sarta de preguntas que acompañaban al premio “Conóceme”) que paso a contestar:

1- ¿Por qué te hiciste un blog?
Creo que ya lo he contado en alguna ocasión pero “pa´los nuevos” (como dice la Pérfida Canalla) andaba con ganas de escribir y éste fue mi único propósito de año nuevo allá por el 2012 y bueno, en esas andamos.

2- ¿A dónde queréis llegar con él? o ¿qué queréis conseguir?
 Pues la verdad es que no sé si quiero conseguir algo más allá de seguir conociendo gente estupenda y pasármelo tan bien como me lo paso hasta ahora. Hombre, si hubiera por ahí un editor interesado en mi personita, que se manifieste, que no muerdo. 

3- ¿De dónde eres y a dónde vas?
Soy de Madrid y no tengo claro a dónde voy. Me he mudado muchas veces, tanto en España como en Uruguay, y no descarto seguir mudándome hasta que el cuerpo aguante. Soy de culo inquieto, qué le vamos a hacer…

4- Cuéntanos algo de tu pueblo o ciudad.
Ya lo conté el martes de la semana pasada, así que vais y lo leéis, que me mola tener visitas.

5- ¿Eres de playa o de montaña?
 Para hacer el vago, playa. Pero para vivir la montaña también tiene un encanto tremendo.

6- ¿Tus prioridades en la vida?
 Yo. Y después, mis seres queridos. Primero hay que quererse uno mismo para hacer disfrutar al resto.

7- ¿Eres feliz?
Mucho. Es  muy fácil ser feliz cuando te auto-convences de que lo eres.

8- ¿Qué cambiarías en tu vida?
Nada. Lo he dicho también más veces. Si cambiara algo seguramente yo sería distinta y no quiero, leñe.

9- ¿Te gusta la ciudad/pueblo/lugar donde vives?
 Pues no mucho pero también tengo que admitir que prefiero vivir donde vivo a vivir en sitios fríos o donde llueva siempre o donde haya conflictos.

10- ¿Qué recuerdos te traen el verano de cuando eras peque?
 Aburrimiento. Creo que tres meses se me hacían demasiado largos.

11- ¿Dejas a tus hijos/sobrinos/nietos hacer lo que no te dejaban hacer tus padres cuando eras peque?
 Pues ni hijos, ni sobrinos y, por descontado, nietos tampoco. Pero malcrío mucho al gato. ¿Eso cuenta?

Como ya pasé los dos en su día, me salto las nominaciones. Que paséis muy buen fin de semana. 


miércoles, 29 de enero de 2014

Anuncios Pesadillescos LXXXV: ¿Vamos a ir así?

Una muchacha de muy buen ver se despierta de buena mañana como su mamá la trajo al mundo mientras su pareja duerme plácidamente luciendo una camiseta y tapadito con una sábana.

Ella se levanta, abre el armario y se pregunta “¿Qué me pinto hoy?”. Sí, dice “Qué me pinto”, no “Qué me pongo” y, efectivamente, en vez de tener un armario plagado de modelitos, tiene un armario plagado de pintura (pintura corporal, claro está, que no es plan de pintarse el cuerpo como quien revoca paredes). Y el caso es que se pinta unos pantalones y una camisa de lunares (en bolas pero folklórica) y su chico, en vez de ayudarla con la cremallera, que es lo que se espera, la ayuda pintándole la espalda. No le dice nada de “¿Cómo vas a salir así a la calle?”, no. Es un chaval de lo más comprensivo y moderno a quien no le importa que su novia salga a la vía pública tan ligerita de ropa. Bueno, ni siquiera ligerita. Sale sin ropa, directamente.

Ella, sin ningún tipo de miedo, sale a la calle diciendo que no hay nada mejor que vestirte con tu propia piel porque todos los días estrenas un modelo distinto y que lo importante es ir por la vida sin peso en los bolsillos. Lo único que lleva es un móvil, que no tiene dónde guardar. Bueno, sí tiene dónde guardarlo pero mejor voy a omitir ese tipo de comentarios soeces que, sin duda, dispararían las visitas de este post. Con el móvil en cuestión, la señorita paga el autobús, donde una chiquilla la mira primero con ojos como platos y después se ríe en su cara, directamente.

Después se va a hacer la compra, tan pancha, mientras la gente que se cruza por la calle la mira con una cara de total desorientación. Y paga las verduras otra vez con el móvil. Ahora en las manos lleva un móvil y una bolsa con acelgas que asoman, tan atrevidas como su dueña. Llega a su casa y abre la puerta también con su móvil todopoderoso. Como le roben el móvil sí que va a poder decir eso de que la han dejado en pelotas. El locutor nos dice que comienza la misma forma en que andaremos por el mundo ¿En serio? Hay gente que da mucho repelús vestida. No quiero ni imaginarme lo que habría que ver si todos tuviéramos que ir por la vida luciendo traje de Adán (o de Eva, según el caso). Eso sin contar con cómo se dispararía el gasto en medicamentos en invierno. Ah, que en eso no pensamos, ¿eh? A ver quién es el valiente que se atreve a salir de casa a cero grados con un jersey dibujado sobe el cuerpo. Aunque siempre te puedes pintar una bufanda y, a lo mejor, por aquello del efecto psicológico, conseguimos sentirnos abrigaditos y todo. Pero no sé yo; no es que me vea con muchas ganas de hacer la prueba, la verdad. 

martes, 28 de enero de 2014

Ustedes Dirán LXXII: La adolescente que se fue (sugerido por Cecilia)

Como os comentaba la semana pasada, vamos a tener Cecilia para rato porque estuvo sembrada mandándome ideas.

En esta segunda propuesta, me preguntaba textualmente “¿Qué restos crees que les queda a la gente adulta de cuando eran adolescentes?”. Ahí es nada con la preguntita, oye. Venga, que no se diga que me acobardo.

No sé qué restos le quedan a la gente adulta de su adolescencia pero, en mi caso, espero que sean pocos. Si bien no tuve una adolescencia muy al uso porque, por circunstancias, me tocó madurar un poco antes de la cuenta, no por ello una deja de ser adolescente y pava. Lo de ser pava seguramente sea el rasgo que más perdura en mi vida adulta pero, por suerte (creo) sólo me queda la pavada de poder hacer el mongol en cualquier lugar y circunstancia y no ponerme ni colorada, aunque tal vez eso vaya más dado por la personalidad (pava) que por otra cosa ya que se supone que muchos adolescentes son más bien tímidos y no soportan el miedo al ridículo. A mí, gracias a la vida, eso siempre me la ha traído bastante al fresco y tengo un complejo de diva que provoca que, cuanto más pueda llamar la atención, mejor. Me estoy desviando del tema, ¿verdad? Os aguantáis, que así somos las divas.

Centrándonos. A mí de adolescente creo que me queda poco. Si antes podía tirarme horas al teléfono hablando sandeces ahora hablo las mismas sandeces pero lo hago cara a cara, tal vez porque la cuenta del teléfono ahora la pago yo; es lo malo de no tener quien asuma tus gastos. Si antes era capaz de enamorarme de quien más me hiciese sufrir, llegó un punto en mi vida en que seguía sin saber lo que quería pero empecé a tener muy clarito lo que no quería. Si antes lo veía todo negro y la vida era una birria y no estábamos en este mundo más que para padecer, ahora soy la persona más feliz del mundo porque así lo he decidido. Si antes era lo que en mi tierra se conoce como una “calderita de lata” (o sea, que a la mínima te calientas y estallas de la ira) ahora soy un remanso de paz y buen rollismo y es muy pero muy difícil verme enfadada de verdad y, en los extraños casos en que eso sucede, a los siete segundos se me ha pasado. De la misma manera, en esos enfados ya no sale a relucir mi ascendencia italiana montando unos escándalos tremendos y haciendo alarde de un amplio repertorio gestual sino que hablo bajito y tirando a dar. No molo nada enfadada, no.

Resumiendo, que antes era antes y ahora es ahora (toma obviedad) y creo que poco o nada queda de la adolescente que alguna vez fui. Lo que sí me quedan son amigos, tanto de la adolescencia como de la infancia, porque yo suscribo contratos de amistad de muy larga duración. Y que sigan.

P.S. ¿Os da envidia tanto protagonismo de Cecilia? Pues tomad ejemplo y a enviar ideítas.

lunes, 27 de enero de 2014

Crónicas Felinas LXXVII: Ampliando horizontes

Marrameowww!!!

De un tiempo a esta parte tengo una nueva manía. Ya sabéis que a los gatos nos da por algo, lo repetimos hasta el cansancio y cuando vemos que la costumbre adquirida deja de sacar de quicio a nuestros humanos, cambiamos a otra para tenerlos siempre en vilo y que no se aburran.

Pues bien, mi nueva afición, hasta que mis humanos me cojan el punto y ya sea complicado llevarla a cabo (momento que aprovecharé  para fingir que eso ya no me interesa y que ahora prefiero dedicarme a otras actividades) es darme a la fuga al rellano del edificio cuando la bruja y/o el consorte, salen o entran de casa. Me gusta más hacerlo cuando salen porque así les hago perder un poco de tiempo en atraparme para volver a meterme dentro y, si van pillados de tiempo, pues es bastante divertido. No obstante, si vienen de la calle con frío y están deseando entrar al calor de casa, pues también tiene su punto.

Ellos lo intentan todo para que yo no me escape, como poner un pie o el bolso (en el caso de la bruja) a modo de barrera pero se ve que son muy tontos y olvidan con facilidad que siempre puedo colarme entre las piernas o saltar, que se ve que piensan que uno es como una babosa y no va a saber impulsarse con las patas traseras.

Una vez alcanzada mi libertad, lo primero que hago es bajar un tramo de escaleras hasta el primer descansillo y ahí me revuelco por el suelo preso del más profundo de los éxtasis. Cuando bajan a cogerme, vuelvo a subir y me revuelco en el rellano. Todo esto, acompañado de diversos sonidos guturales que los humanos aún no han sido capaces de descifrar. Los emito cuanto más altos, mejor, con la intención de que todo el vecindario se entere de que estoy ahí, de que esos son mis dominios y de que ya está bien de andar fregando a cada rato para borrar las marcas de territorio que yo me ocupo de dejar con tanto esfuerzo día tras día.

Yo los veo devanarse los sesos elaborando mil y una teorías sobre el motivo por el que me da por revolcarme por los suelos (que si será que friegan con amoníaco, que si por ahí pasará otro animalito…) y yo sólo lo hago por fastidiar. No es que tenga otro tipo de motivación pero me divierte ver cómo intentan dar con la solución al misterio.

Eso sí. En cuanto oigo la puerta del ascensor o algún ruido sospechoso al otro lado de una puerta vecina, esponjo el rabo y salgo huyendo cual alma que lleva el Diablo. Que uno es valiente siempre y cuando esté solo pero, ante la presencia de demás representantes de la especie humana o, en el peor de los casos, de algún cánido, no hay nada como ir corriendo a refugiarse en la seguridad del hogar. Que uno será aventurero, pero no tonto.

Prrrrrr.

jueves, 23 de enero de 2014

El Doctor Ungabunga

Todos hemos recibido alguna vez por la calle un papelito donde un curandero o similar nos ofrece soluciones milagrosas a todos nuestros males. Generalmente los leo, me echo unas risas y van a parar a la papelera más cercana.

Lo que no había visto nunca es que publiciten a estos personajes en los comentarios de un blog. Gracias a que tengo moderación de comentarios, no llegó a ver la luz pero sólo con deciros que siempre procuro que mis posts tengan una extensión de quinientas palabras (hoy me voy a pasar, ya os aviso) y que el comentario que me dejaron tiene cuatrocientas quince, os lo digo todo.

No voy a incluir el mensaje íntegro justamente por su extensión pero vamos a destacar algunos momentos memorables.

Nota: He cambiado el nombre del personaje porque he visto que podemos encontrarlo fácilmente en las redes sociales. No sea cosa que me localice y me eche mal de ojo, o algo, que una no cree en meigas pero haberlas… Así que le llamaremos Dr. Ungabunga (prometo que el nombre real suena muy parecido).

Entre las frases destacadas del super-mega comentario, redactado exquisitamente por un traductor online, podemos encontrar:

Este doctor Ungabunga ha traído la felicidad a mi vida que he carecido de años , mi nombre es “Fulanito” soy de “País Europeo”, estoy tan feliz hoy y hoy ha sido el día más feliz de mi vida y esa felicidad me ha traído alegría y estoy muy feliz, porque el Dr. Ungabunga trajo mi “Menganito” amante en mis brazos sin demora , después de mi amante me dejó por buenas 2 años , yo estaba en un profundo dolor y siempre pensando porque yo realmente amaba “Menganito”, hasta que un día fiel escuchar la radio debido al cansancio

Más allá de los “horrores” ortográficos (no os miento si digo que en toda la parrafada de cuatrocientas quince palabras no hay un solo punto; sólo comas) deducimos que este hombre tenía un amante que lo había abandonado hacía dos años y él sufría mucho hasta que “un día fiel escuchar la radio debido al cansancio” (no he sido capaz de descifrar esto) el Dr. Ungabunga se lo devolvió y está feliz, muy feliz, requetefeliz, y es feliz gracias a la felicidad.

Lo siguiente me llena de inquietud:

Luego, en el cual tuve una señora gritando en la felicidad de la gran cosa Dr Ungabunga ha hecho de cómo la Dra. Ungabunga traído su amante de nuevo en sus brazos dentro de 48 horas , cuando tuve esa bondad i decidió en contacto con el Dr. Ungabunga de inmediato, porque estaba desesperada en ponerse en contacto con él

Aquí ya no me queda claro si es Doctor o Doctora, por qué chilla la señora, por qué aquí todo el mundo tiene amantes en vez de pareja, por qué la bondad parece haberla tenido el que relata la historia  ni por qué escribe “i” en catalán.

Resumiendo, quiso gritar de alegría igual que la señora y se puso en contacto con el Dr. Ungabunga y en 48 horas su “Menganito” estaba de rodillas suplicándole para volver con él debido, cito textualmente, “a la ayuda de este gran hombre Dr Ungabunga que ha vuelto a comprar la felicidad en nuestro gran país (País americano que no es ni el mío ni desde el que supuestamente escribe Fulanito)”. ¿Ha vuelto a comprar la felicidad? ¿No se supone que la felicidad no se compra? Aunque en el país americano todo está a la venta, eso sí, pero sigo con la duda de por qué, de repente, tanto él como yo somos oriundos de allí.

Y ya culmina la perorata pasándome la dirección de e-mail del Dr. Ungabunga (no tiene dominio propio, ni nada) por si quiero una de las siguientes cosas:

- Traer de vuelta a mi amor (estoy servida, gracias)

- Hacerme rica (ahí es nada)

- Conseguir ir consecuencia (ni idea pero que me vaya poniendo dos de ésta)

- Obtener un buen trabajo (no me quejo del mío peeero…)

- Conseguir un buen marido (Que me ponga un estanco en la Gran Vía ¡¡ole y ole!!)

- Construir y comprar un coche (Esto debe de ser a gusto del consumidor. ¿Que lo quieres ya hecho? Pues te ayuda a comprarlo. ¿Que prefieres el Do It Yourself? Pues él te ayuda a construirlo).

Y luego de esta extensa oferta, culmina con “Estoy tan feliz de hacer publicidad para él”. Y yo que me alegro, oye.

Por cierto, este comentario me lo dejaron en el post del vídeo de la bata-panda. Se ve que querían aprovecharse de mi fragilidad mental. Me vieron carne de cañón.

miércoles, 22 de enero de 2014

Anuncios Pesadillescos LXXXIV: Que trabajen los enfermos

Vemos una estampa típica del invierno. No, no se trata de una abuelita rodeada de nietos sentados al borde de una chimenea mientras degustan un chocolatito caliente ni de niños en la mañana de Navidad patinando sobre el hielo. Es una mujer moqueando y trabajando frente a su portátil en el banco de un parque. Menos romántico pero más realista.

Se cree que nadie ve la cara de muerta en vida que gasta pero se equivoca. En alguna base secreta, escondida de miradas indiscretas, se encuentra el equipo de los superhéroes del antigripal, todos vestidos de verde, quienes, al mejor estilo Matrix, mueven sus dedos sobre unas pantallas transparentes colocadas frente a su campo de visión. Suena una alarma y los monitores avisan de que se ha detectado otro caso de resfriado con mocos, o así nos lo hace saber una de los integrantes del equipo ¿Resfriado con mocos? ¿Hay resfriados sin mocos? Porque, de haberlos, me pido uno para la próxima vez.

Su compañero de equipo coge una caja verde de medicamento de un estante invisible y los dos salen corriendo como si aquello fuese un caso de vida o muerte. Se montan en un coche también verde y salen de la base secreta (seguro que no adivinaríais nunca de qué color es la base) que, como es secreta, tiene un cartel con el nombre del medicamento en la fachada que haría que Rompetechos creyese haberse recuperado de la miopía. El uso de tanto verde me hace desconfiar. ¿No tendrían que utilizar un color que recuerde un poco menos al elemento molesto del que nos pretendemos deshacer?

Salen veloces como el rayo y localizan a la mujer resfriada, quien los mira con carita de ilusión, sabiendo que ha llegado por fin la solución a todos sus males. Nuestros superhéroes ponen los bracitos en una pose Power Ranger que deben haber pasado horas ensayando frente al espejo de sus casas y, mientras ella grita “acetilcisteína”, un rayo verde sale de su antebrazo en dirección a la enfermita. Como él no iba a ser menos, dice a su vez “paracetamol”, logrando el mismo efecto pero con un rayo azul. Un despliegue de efectos especiales que haría temblar a Spielberg, no os digo más.

Los rayos rodean a nuestra paciente (que si está resfriada ya podría haber buscado un lugar más calentito donde sentarse; eso es como tener ciática y ponerse a saltar a la comba) y la heroína nos relata lo que sucede: “Fluidificando la mucosidad acumulada”. Podía vivir sin este dato, gracias. Por su parte, el chico nos informa que su paracetamol está actuando contra el dolor y el malestar.

Y, como por arte de magia, la mujer del banco sonríe y se levanta tan pancha. Ya se le ha pasado todo y se la ve feliz ante este nuevo universo libre de mocos que se abre ante ella. Pasa  de seguir trabajando y se va a vivir la vida. Claro; si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos. 

martes, 21 de enero de 2014

Ustedes Dirán LXXI: Living Madrid (sugerido por Cecilia)

Cecilia, de “Esclafettis con tomate” al enterarse de que no me estaban llegando nuevas propuestas, se inspiró cosa mala y me mandó un mail con unas cuantas, que iremos desvelando en capítulos venideros.

La primera de ellas era “¿Cómo es vivir en Madrid?” porque ella sólo ha vivido en ciudades pequeñas. Y digo yo… ¡Afortunada tú!

Dicho con acento madrileño, vivir en Madrid es un “ajjjjco”. De los treinta y cinco años que gasto, llevaré unos seis viviendo en lo que viene a ser Madrid Capital. Bueno, de muy pequeña sí que viví en la capi pero a los seis me mudé a un pueblo y ni me acuerdo. Viví en dicho pueblo hasta los trece años, edad en la que me mudé a mi querido Montevideo, ciudad que para mi gusto tiene la dimensión ideal y, cuando volví a las Españas, fui a parar con mis huesos a un pueblo de la Sierra de Madrid, donde pasé otros seis años que fueron muy felices.

Para mí, lo ideal es vivir en ciudades pequeñas o en pueblos. Desde que tuve que volver (y bien digo “tuve que volver”) a la gran metrópoli, pensé que sería cuestión de tiempo pero no me acostumbro, oye. El ruido, la contaminación, las caras de mala leche, los olores del Metro (sobre todo en verano) pueden conmigo. A mí lo que me mola es vivir cerca, por si en un momento determinado busco un poco de acción o algo más especial que en un pueblecito no te ofrecen pero vivir dentro… eso es el infierno. Y sé que muchos se me van a tirar al cuello porque me consta que por aquí hay mucha gente enamorada de esta ciudad pero yo no le he conseguido y, cual Escarlata O´Hara “A Dios pongo por testigo” de que lo he intentado. Pero no, mi mente sigue coqueteando con la idea de un día liarme la manta a la cabeza y salir huyendo, buscando mi remanso de paz, un lugar donde el día parezca correr más despacio o, incluso, dar pasos calmos hacia el ocaso (esto me ha quedado poético que te ca*as).

La gente. No sé cómo será en otras ciudades de España porque no he vivido en otras pero a mí el madrileño me desconcierta. El madrileño es gracioso, simpático, agradable… si lo conoces. Frente a los desconocidos suele ser borde y con poco afán de ayudar. Al menos, así lo suelo ver yo pero habiendo vivido en Latinoamérica, donde parece que todo el mundo ha desayunado miel con cuchara, es hasta normal que el resto de la humanidad me parezca antipática.

Por no ser tan negativa (ya que hay muchas ciudades en el mundo donde no viviría ni aunque la alternativa fuese trasladarme con maletas y todo al Río Estigia) diré que pocos cielos he visto en el mundo como el de Madrid. El cielo de Madrid es de un azul tan intenso que al final te terminas creyendo aquello de “De Madrid, al cielo”. 

lunes, 20 de enero de 2014

Crónicas Felinas LXXVI: Una imagen vale más que mil palabras

Marrameowww!!!

Parece que los astros se van alineando a mi favor y por fin hoy puedo traeros un documento gráfico donde se aprecia mi reacción mientras la bruja ensayaba el vídeo bochornoso que protagonizó hace unas semanas (no lo enlazo porque eso implicaría volver a verlo). Superados los problemas técnicos, os lo traigo para que veáis lo que hay que soportar:

video


Sin comentarios.


Prrrrrr.

jueves, 16 de enero de 2014

Me han timado

Pongámonos en situación. 1 de enero de 2014 a las cero horas. En mi barrio, todo es algarabía y festejo. Es decir, están tirando petardos como condenados. Mi gato, de los nervios, como de costumbre cada vez que presiente que nos están bombardeando el edificio y se nos va a caer el techo encima. He de decir que yo no es que lo pase mucho mejor. La única diferencia es que soy capaz de racionalizarlo por lo que no me dedico a corretear por toda la casa en un estado de total desorientación. Por lo demás, casi igual.

Oímos una sirena de bomberos que se detiene justo en nuestra calle. El churri se asoma a la ventana desoyendo mis consejos de no hacerlo ante la posibilidad de quedarse calvo por culpa de un petardo traicionero que caiga desde un piso superior. Al asomarse, me informa que un piso del edificio de al lado está ardiendo. Chachi. Ya están los listos de los petardos liándola parda. No sé qué gracia le verán, si lo único que hacen es ruido y, para colmo, son peligrosos de narices.

Confieso que el fin de año me pilló vaga por lo que ni me había quitado la bata-panda. Sopeso la posibilidad de cambiarme de ropa por si nos desalojan y tengo que bajar a la calle. Perezón “level extreme”. Si he sido capaz de lucir la bata-panda en Internet, que me vean los vecinos es lo de menos. Si se da la situación, con mantener la cabeza alta y dejar caer que acabo de venir de Milán y allí vestirse así es ahora la última moda, lo tengo solucionado. Total, qué sabrá la gente de alta costura.

Pese a mis miedos, me asomo a la ventana. Sube humo a mansalva. Los bomberos hacen lo que pueden pero llaman a un segundo camión más grandote, con escalera y una bomba de agua de las de verdad. A modo de refuerzo, llega un tercer camión pequeñito. Y yo aguzo la vista ante tal despliegue de bomberos y, pensando en los fornidos chicos del calendario, casi estoy tentada de vencer mi pereza y cambiar la bata-panda por algo más adecuado para bajar en brazos de mi caballero de brillante casco.

Pero la bata-panda se queda puesta. Porque me han timado. Así, como suena. Y yo que pensaba comprarme el calendario de los bomberos para este año y así poder alegrarme la vista mes a mes… Nada, se quedan sin mi compra. Porque los bomberos me han decepcionado. Ni uno había que me haya hecho lanzar, al menos, un suspirito.

De todas formas, al final no nos desalojaron y consiguieron apagar el fuego. Era el toldo de la terraza lo que había sido atrapado por las llamas y, por lo que vi en mi posterior cotilleo al día siguiente, sus habitantes siguen viviendo en el piso, que parece estar habitable, aunque con la terraza ennegrecida. Menos mal que no me quité la bata-panda. Que quitársela para nada es tontería. 

miércoles, 15 de enero de 2014

Anuncios Pesadillescos LXXXIII: Yo no me lo imaginaba, no

Aviso: Me ha quedado un pelín más largo de lo habitual pero es que no tiene desperdicio.

Se abre una especie de claraboya en algo que intuimos que es un transbordador espacial y la luz proveniente del exterior hace que una pareja de humanos metida como su mamá los trajo al mundo en unos sarcófagos de metacrilato (cada cual, su sarcófago, que hay que evitar tentaciones) despierte de su letargo criogenizado y le den con el dedo índice a la tapa de la urna dibujando circulitos luminosos para, finalmente, pulsar un botón que no es botón (es táctil, como en los Smart Phones) pudiendo salir de su cautiverio. La chica mira al chico, el chico mira a la chica. Qué tensión.

La chica se quita la roña acumulada en una ducha donde el agua no cae, sino que se eleva. Vamos, que llueve de abajo hacia arriba. Supongo que tal vez por la ausencia de gravedad, aunque ellos no flotan así que es muy raruno todo. En la ducha debe de haber corriente porque la melena de la chica vuela como la de éstas que tienen orgasmos cuando se lavan el pelo. A ver si se nos va a constipar. El chico se acerca sigiloso (me imagino una escena en plan Psicosis futurista y me dan los siete males). De repente, no se sabe cómo, el chico se ha metido dentro de la ducha y se abrazan y el agua sube y sube (no he alcanzado a ver si hay desagüe en el techo) y se sonríen y se besan sobre la cascada invertida.

Imaginamos que ha pasado lo que debe haber pasado (porque somos así y no vamos a pensar que la cosa se ha quedado en un besito) y se ve que necesitan descargar aún más energía porque vemos al chico zambullirse en una piscina olímpica donde el agua, sorprendentemente, parece estar donde le toca; aunque confieso que me hubiese hecho más gracia verlo nadar por el techo, ya puestos… Ella, por su parte, pone cara de velocidad y se pone a correr dentro de una especie de bola para hámsters pero como más virtual.

Él sale de la piscina luciendo gafitas de éstas que hacen que tus ojos parezcan los de una mosca (leches, que es el futuro, dejaos de tanta agua voladora y de tanta bola para hámsters e inventad unas gafas más favorecedoras).Se pone un traje gris brillante y cruza un pasillo estrecho lleno de luces. Es como las orugas por donde vas para subirte a un avión en el aeropuerto pero más tuneado (no mucho más, tampoco, que es bastante minimalista). Se reúne con ella, que también se ha puesto un traje gris de sardinilla para la ocasión y está sentada frente a un panel de mandos. La ayuda a mover una palanca (es que ella es mujer y solita no puede…). La palanca es un joystick vintage comprado en una convención de gamers, a mí no me la dan. El joystick parece valer para que el cacharro despegue y, cuando salen al universo, vemos que hay muchas más naves de ésas surcando el infinito que, como ya nos explicó  Stephen Hawking, es infinito pero tiene bordes. Y esos bordes resultan ser una burbuja que cohabita con muchos otros universos-burbuja dentro de la botella de un desengrasante que porta en su mano una de las musas de Almodóvar (WTF?). Para que el concepto nos quede claro, nos dice que ni nos imaginamos lo que hay en una gota del desengrasante.

Ah. Vale. 

martes, 14 de enero de 2014

Ustedes Dirán LXX: Si es que hay que quererlos…(sugerido por Kassius9)

David, del blog Kassius9 me sugirió, casi sin darse cuenta, el tema que hoy nos ocupa. Todo vino por un tweet publicado por él, donde decía lo siguiente:

“Lo de saber la opinión del usuario está bien pero a ver (insértese aquí nombre de usuario de un popular navegador cuyo protagonista es un zorrito) esto es demasiado pedante y relamido”.

Lo pedante y relamido era un mensaje del navegador del zorrito donde podía leerse: “¿Le gustaría compartir su amor hacia nosotros dándonos una puntación de 5 estrellas en (nombre de popular buscador) Play?

Tan alucinada me quedé, que le comenté a David lo faltos de cariño que se nota que están, a lo que me respondió si me gustaría postear sobre eso. Como una nunca ha usado el zorrito, aquí se me terminaría el material pero hay que admitir que no es sólo el zorrito el que se dedica a publicar mensajes, cuando menos, inquietantes. Yo soy usuaria de “Popular Buscador” y tengo que confesar que me siento bastante imbécil cuando me felicitan por haber leído todos los correos de mi bandeja de entrada o me dan la enhorabuena cuando he conseguido hacerme seguidora de un blog. Te felicita por todo, esta gente, deben de pensar que somos todos fronterizos o que de pequeños nos estimularon poco.

Pero luego encuentras otras cosas y entonces te da por pensar que los fronterizos parecen ser los que gestionan los mensajes en este tipo de empresas, aunque lo dudo si han conseguido convertirse en empresas súper millonarias. ¿A qué otro tipo de cosas me refiero? Pues bien, hace un tiempo, me suscribí a las actualizaciones de un blog por e-mail y, por parte del proveedor de gestión de feeds, recibí el siguiente mensaje:

“Suscripción confirmada. Enviaremos un mensaje a (mi correo, que lo tenéis ahí arribita) si el editor ha publicado nuevo contenido ese día. Si no hay nuevo contenido, no te enviaremos nada”.

Guardé el pantallazo en mi disco duro porque tenía (y tengo) serias intenciones de mandarlo a la sección “Capitán Obvio” de Microsiervos. Me daban hasta ganas de responderles “¿En serio no me vais a mandar nada si no hay nuevo contenido? ¿No me vais a desear buenos días todas las mañanas? ¿No me vais a contar algo de vuestra vida? Cachis, y yo que creía que había hecho un amigo… En fin, seguiré trolleando vídeos de Tú Tubo. Qué vida tan vacía tengo”. Vamos, que son tan siesos que te suscribes para que te informen de las actualizaciones y sólo te mandan las actualizaciones. No sé, podrían darte el parte meteorológico o algo, ya que están.

Creo que si entre todos recopilásemos los mensajes de esta clase que nos van llegando, tendríamos para publicar un libro.

Por cierto. A raíz de la conversación con David, he conseguido que los del zorrito me sigan en Twitter (si queréis ser como el zorrito, soy @Plagiando_Alter). Supongo que pretenderán que comparta mi amor por ellos con el mundo entero. Tengo mucho miedo. 

P.S. A proponer, que ya veis que a todo se le puede sacar punta... 

lunes, 13 de enero de 2014

Crónicas Felinas LXXV: Comienza el movimiento 13-E

Marrameowww!!!

Y yo sigo cabreado. Muy, muy cabreado. Quería perpetrar mi venganza enseñándoos el vídeo que os prometía la semana pasada pero nada, que no hay manera. Esto es un castigo divino en toda regla. Claro, como he amenazado con empezar a portarme aún peor en este año recién estrenado que invita a afilarse las uñas en él como si de un bolso nuevo de la bruja se tratase, se ve que el destino está intentando impedir por todos los medios que lleve a cabo mis maléficos planes. Con lo chulo que me había quedado, con sus efectos de sonido y todo. Pero nada, evidentemente, hay una mano negra (o una mano bruja) haciéndome fracasar en todos mis vanos intentos de compartir con vosotros mi calvario.

Pues nada, de más está decir que no cejaré en mi empeño y, aunque semana tras semana tenga que ver frustradas mis esperanzas de convertirme en el máximo protagonista y arrasar con los comentarios, superando a la bruja incluso sumando los de todos los posts escritos por ella, yo lo seguiré intentando, que a insistente no me gana nadie.

No obstante, no puedo hacer otra cosa que preguntarme una y otra vez por qué el aciago destino ha decidido cebarse con este gatito indefenso, que no busca más que su huequecillo en la blogosfera para dar voz a los felinos y que el público general pueda comprender, al menos hasta donde sus limitadas mentes humanas les permitan, cómo nos sentimos los gatos en nuestro día a día. ¿Estamos, quizás, ante un caso de censura? ¿Se trata de un boicot a la libertad de expresión? ¿Tendré que acogerme a la Primera Enmienda? ¿O tendré que dejar de ver americanadas que me están dejando el cerebro frito? Tal vez haya que llegar al fondo de este asunto llamando a algún equipo televisivo de programa de investigación periodística para que tiren del hilo y nos descubran si estamos bajo alguna clase de conspiración. (Sí, otra más). Convocaré manifestaciones de ser necesario (no os extrañe si en días venideros no podéis llegar puntualmente a vuestras obligaciones porque las calles están cortadas por hordas de gatos enfurecidos). Colgaré carteles en las paradas de autobús. Convocaré una rueda de prensa. Maullaré a voz en grito por las noches, valiéndome de un megáfono, para no dejar dormir a nadie en el edificio. Lanzaré maleficios, rayos y centellas (en tanto tiempo conviviendo con la bruja, algo tengo que haber aprendido). Esto es inaudito e indignante a partes iguales. Creo que se nota que estoy que trino. No, son los pájaros los que trinan. Entonces estoy que bufo. Quitarles la palabra a los gatos es volver al Oscurantismo, señoras y señores. Luego, no os vengáis quejando si termináis siendo devorados por la peste negra, que ya la historia se ha encargado de demostrar fehacientemente lo que pasa cuando le tocas mucho la trufa a los representantes de mi especie.

Yo ahí lo dejo y, a quien le caiga el sayo, que se lo ponga.

Hoy no hay ronroneo. No estoy de humor. 

jueves, 9 de enero de 2014

Te deseamos, Álter…

Leí hace bastante tiempo que la esperanza de vida media para un blog es de cinco meses. Es por ello que, dada mi característica inconstancia y mi vagancia generalizada, soy la primera sorprendida al mirar el calendario y constatar que hoy este humilde blog cumple nada más y nada menos que dos añitos.

No me quiero poner ñoña… pero tal vez lo haga, que un día es un día y un poco de ñoñez de vez en cuando no viene nada mal.

Quiero daros las gracias a todos. Tanto a los que estáis aquí desde el primer día (por increíble que parezca, hay quien me sigue desde el principio y no me ha abandonado en mitad del camino) como a los que habéis llegado hace poco. Sé que si no hubiese notado ningún tipo de retroalimentación desde el otro lado, hubiese echado el cierre hace tiempo que, total, para leerme yo sola me lo guardo en el disco duro y santas pascuas (y no tengo que preocuparme por el número de palabras ni por la sintaxis ni por la madre del topo en almíbar). Siempre he dicho que tengo mucha suerte con los seguidores que tengo. Muy pocos casos se han dado de gente que haya comentado una sola entrada y no hayan vuelto a comentar nunca más (salvo los típicos de “Me ha encantado tu blog. Pásate por el mío: soyunproselitista.siguemesigueme.com” o algún robot empeñado en que comprase un crecepelo o vete a saber qué. Trolls no; ni uno.) y eso siempre es de agradecer porque significa que, quien llega, se hace aquí su huequecito y se pasa de vez en cuando a hacerme una visitilla. Algunos comentáis más, otros menos pero casi siempre volvéis en algún momento.

También agradecer a quienes leéis y no comentáis, sea por el motivo que sea. En este grupo debería incluir a mi brujilla C.  (Sé que estás ahí, no te hagas la loca. ¡¡¡Te quiero, guapa!!!), al resto de mis brujillas, que se pasean menos por aquí pero también se pasean (y también os quiero, no os vayáis a poner celosas) y, por supuesto, a mi mami, que comenta poco pero lee mucho y soporta mis chorradas desde allende los mares y a mis tíos y primos, que sé que también asoman la nariz de vez en cuando por aquí. Bueno, y a aquellos a quienes no conozco y serán siempre anónimos, pues también, muchas gracias.

En estos dos años he desvirtualizado a un montón de personas estupendas, algunas de las cuales ya puedo considerar amigas más allá de la palabra escrita; tengo en mi casa tres libros firmados, libretitas, llaveros, tazas, afiches, pulseritas, botellas de aceite de oliva y hasta un palo. ¿Qué más le puedo pedir a esto? Cuando abrí el blog no pensaba que se podía llegar a tener una relación tan cercana con gente que está al otro lado de un monitor así que, lo único que puedo pedir es seguir así, conociendo gente fantástica tanto online como offline.

Y, como me estoy poniendo ñoña, lo voy a ir dejando por aquí, antes de que se me escape una lagrimilla traicionera.

Muchas gracias a todos, de corazón. 

miércoles, 8 de enero de 2014

Anuncios Pesadillescos LXXXII: Mejor no tentar a la suerte

Parece que últimamente les ha dado por fabricar electrodomésticos que están más pensados para que los compremos por su diseño que por su funcionalidad pero esto ya es pasarse. De hecho, si de algo me ha convencido el anuncio, es de no comprar un cacharro de éstos en mi vida.

Me explico. En el anuncio de una cafetera de éstas de cápsulas (no la del madurito interesante, otra) nos sitúan en una galería de arte. En la misma, una escultura de Venus y una especie de máscara africana con pendientes infinitos presencian con asombro la llegada de una nueva pieza. Es como un huevo con cabeza de pingüino, o un pingüino aovado o vete tú a saber a qué pretende parecerse. Yo es que soy muy poco entendida en arte.

La máscara africana contempla intrigada la nueva adquisición de la galería y pregunta “¿Esto es lo que llaman Pop Art?”. La Venus, que es más carnal y se tira más por el erotismo latente en la cafetera, comenta “Qué curvas, qué colores”, con lo que otra máscara que sólo tiene nariz y boca se queja de que ella no ve nada (pobre, ella que quería alegrarse la vista y resulta que no tiene. Los escultores son unos sádicos). De más está decir que la máscara sin ojos no tiene más parlamento en todo el anuncio. Podríamos considerarla como la “Camarera Número 2” del anuncio.

Alguien coge una cápsula de café y pone el cacharro a funcionar. La Venus, que a estas alturas ya está loquita de amor queda prendada de la posibilidad de que el curvilíneo aparatejo sepa hacer expresos.  La máscara africana parece ser más fan del latte macchiato y sentencia que están ante una obra maestra. La Venus afirma haberse quedado de piedra (toma chiste fácil) y propone probarlo pero la máscara africana, que quiere llegar antes, intenta saltar desde su estantería hacia la cafetera al grito de “Primero los… ¿kebabs?” (He sido incapaz de descifrar lo que dice pero tengo la impresión de que tanto da). El caso es que calcula mal el salto y se estampa contra el suelo, perdiendo los pendientes en el intento y teniendo que soportar que la Venus se burle de ella diciéndole “Creo que se te ha ido la cabeza”. La Venus es una maestra del humor; no le conocía yo esa faceta, tan seriecita que parecía.

Y es por esto por lo que no compro una máquina de hacer café, pese a las súplicas agonizantes del churri. No sea cosa que incluyamos una en nuestro núcleo familiar y las múltiples obras de arte que pueden disfrutarse en mi casa (arte sueco del mundo de la decoración) se me vayan a poner celosas y se me declaren en huelga o, aún peor, se me enamoren como en el anuncio y tenga que andar reparándolas tras los accidentes sufridos por culpa de sus vanos intentos de acceder a ella, que es muy diva y no le entrega su latte macchiato a cualquiera. 

martes, 7 de enero de 2014

Nonagésimo premio: Discover New Blogs



Sé que hoy es martes y que tocaría “Ustedes Dirán” pero se ve que con el rollo festero que llevamos últimamente estamos más vaguetes de lo habitual y no he recibido propuestas así que, ya sabéis, a ponerse las pilas y a mandarme vuestras propuestas.

El pasado 26 de diciembre Mandarica del blog “Mejor será que corras” tuvo a bien hacerme entrega de este premio. Una nueva versión del Liebster Award de la que yo carecía. ¿Cómo es ello posible? Se trata, en esta ocasión, de dar a conocer nuevos blogs (yo con esto de “nuevos” me voy a basar en los que sean relativamente nuevos para mí) y sus normas son las siguientes:

1. Nombrar, agradecer y seguir al blog que te nominó: Nombrada ya ha quedado. La sigo desde que tenía el blog anterior, cual psicópata enloquecida. Paso a agradecerle: ¡Muchas gracias, Mandarica! Qué maja y qué resalá eres. Tu nombre debería escribirse con letras de oro. ¿Ya? ¿Es suficiente agradecimiento?

2. Responder a las once preguntas que te han planteado: A ello vamos.

3. Nominar a 11 blogs con menos de 100 seguidores y dárselo a conocer: Como veréis, yo no cumplo con este requisito pero, dado que Mandarica ha hecho lo que le ha dado la gana, no seré yo menos.

4. Plantear 11 nuevas preguntas: Ya veremos qué se me ocurre.

Vamos con las preguntas planteadas por Mandarica:

1. Si tuvieras que cambiarle el nombre a tu blog, ¿cuál le pondrías?

Uffff. Bastante lío tuve ya para ponerle este nombre como para ahora tener que cambiárselo. Lo mío ya es una Trade Mark.

2. Crees que en la blogsfera hay demasiados blogs que hablan sobre...

Hay demasiados blogs, así en general. Creo que no hay una sola temática que no esté ya saturada.

3. ¿Dónde escribes las entradas? ¿En papel o directamente en el ordenador?

 El 95 por ciento de las veces las escribo en un documento de Word que guardo como backup y luego ya las paso al blog. En algún momento en que no he tenido acceso al ordenador sí las he escrito en papel pero han terminado en el documento de Word igualmente…

4. ¿Qué Bso le pondrías a tu blog?

Soy de lo más ecléctica en materia musical así que la banda sonora podría llegar a ser un batiburrillo incomprensible. Si tuviera que decantarme por algo más concreto, elegiría grandes éxitos de los ochenta, para no perder mi vena carroza.

5. ¿Cuál es, para ti, la entrada favorita de tu blog?

Siempre digo que ésta  pero hoy voy a agregar ésta que así hago un dos por uno “by the face” y me autopromociono un rato.

6. Y ¿cuál es, para ti, la entrada favorita de mi blog? (si hay alguna digna de serlo xddd)

Ésta porque me trajo agridulces recuerdos sobre un ambientador que tuve en mi oficina pero quiero rendir un merecido homenaje al “Amor cani on the red” del anterior blog. Grandes momentos de ayer, hoy y siempre.

7. De los blogs que lees habitualmente, ¿de cuál te hubiese gustado ser tú el autor/a?

De ninguno. Hay blogs que me parecen súper buenos y a los que estoy enganchadísima pero cada cual escribe según su estilo y su personalidad. Mi blog es peor que otros, sin duda, pero es mío. Mi tesooorooo.

8. ¿A cuántos bloggers conoces personalmente?

Si las cuentas no me fallan, a veinte.

9. ¿A qué famoso le darías un beso de tornillo bien dado si se hiciese un blog?

Yo no ando dando besos de tornillo así porque sí y menos por un blog. Si me compran una casa en la playa, tal vez.

10. Si pudieses mandar directamente a la mierda a alguien sería a...

A mí misma. Es que nunca he estado.

11. ¿Colacao o Nesquik?

Hace tiempo que abandoné la leche con chocolate en pro del café pero, antes de entregarme a los poderes mágicos del líquido marrón oscuro, era de Nesquick, que no hace grumitos.

Venga, vamos a crear once preguntitas (hace años mil que no creo un cuestionario así que a ver qué tal se portan las musas):

1. ¿Escribes o escribirías posts patrocinados? Explica tus motivos.

2. ¿Qué opinas del proselitismo cibernético? (Es decir, el “sígueme y te sigo”).

3. Si un día cerrases el blog ¿seguirías leyendo los blogs que ahora sigues o desaparecerías por completo de la blogosfera?

4. ¿Qué numero es mayor? ¿El de blogs que sigues o el de seguidores que tiene tu blog?

5. ¿Estás satisfecho/a con el diseño de tu blog?

6. ¿Escribes las entradas con antelación y luego vas publicando o escribir y publicar es todo uno?

7. ¿Te cuesta tanto como a mí redactar preguntas para los premios?

8. ¿Crees que es importante para un blogger estar presente en las redes sociales?

9. Define tu blog en un máximo de diez palabras.

10. ¿A qué blogger (o bloggers) te gustaría desvirtualizar?

11. ¿Bailamos? Di que sí, que me apetece…

Y esta sarta de chorradas la responderán, si les apetece:












Hala, he cumplido con todo, por una vez en la vida. No os acostumbréis. 

lunes, 6 de enero de 2014

Crónicas Felinas LXXIV: La venganza será terrible

Marrameowww!!!

¿Cómo se han portado los Reyes con vosotros? Conmigo, de auténtica pena. Lo único que me tocó fue una latita especial a base de sardinas con aceitunas y tomate. Todo sea dicho, me la comí de una sentada pero yo esperaba algún juguetito con el que matar el tiempo cuando me aburro solo en casa. La bruja y el consorte me vinieron con la excusa de que habían estado con los Reyes en el Tajo Británico buscando presentes para mí pero no habían encontrado nada porque todos los juguetes de gatos estaban agotados. ¿Quién se cree eso? Han llegado a decirme, incluso, que había una pareja comprando regalos para un hámster y que le pedían al dependiente que le quitase el precio a los artículos. Sí, claro, no sea cosa que el hámster se ofenda…

Por descontado, tengo que decir que el Rey que mejor me caía era Baltasar, que entre negritos se supone que nos entendemos, pero me ha traicionado igual que los otros dos así que estoy empezando a sospechar que los Reyes Magos no existen. Para mí que son la bruja y el consorte los que se dedican a comprarme cosas el día 5 de enero (si les apetece, claro está). Sé que es una idea bastante descabellada pero es que ya no sé qué pensar. ¿En qué cabeza cabe que en un centro comercial se agoten los juguetes para gatos? ¿O es que los Reyes me dejaron a mí para el final? ¿Por qué? Tampoco he sido tan malo. Vale, he roto un par de cosas, he despertado a mis humanos a horas intempestivas y les he robado el sitio en el sofá pero zarpazos, ni uno. Y digo yo que habrá gatos por ahí que se dedicarán a soltar arañazos a diestro y ésos seguro que sí han tenido regalo. Es tal mi descreimiento y mi decepción que puedo prometer y prometo que en el año 2014 me convertiré en un gato perverso. Seré el terror de la casa. Uno intentando hacer buena letra para que al final sólo reciba como regalo una latita. ¿Estamos locos o qué? Ésas ya las consigo cuando me tomo la pastillita del antiparasitario sin rechistar o cuando no le salto a los ojos al veterinario cuando me vacunan. No me hace falta una ocasión especial para disfrutar de una latita. Con poner cara de gato con botas lo tengo resuelto.

Como venganza, había decidido subiros un vídeo donde el protagonista soy yo, para que os quitarais de las retinas el mal trago de haber tenido que ver a la bruja el jueves pasado pero, una vez más, parece que los hados están en mi contra y no ha habido forma felina de subirlo. Pero no os penséis que me olvido. Ese vídeo saldrá a la luz como que me llamo Forlán. Esto no va a quedar así. Si no, mi propósito de convertirme en un ser maligno estaría siendo abandonado demasiado pronto. Los gatos no nos caracterizamos por abandonar. 

Prrrrrr.



jueves, 2 de enero de 2014

Lo prometido es deuda

El pasado 15 de octubre publiqué este post y en él me comprometía a hacer mi propia interpretación de la niña del palo si alguien tenía a bien enviar un palo a mi domicilio particular. Pues bien, esa valiente fue Trax y, dado que también muchos (mi madre incluída) habíais solicitado una imagen de mi personita luciendo la bata-panda de la que os habló Forlán aquí, pues qué mejor que aprovechar estas épocas dadivosas en las que estamos para ver cumplidos dos propósitos en uno y empezamos el año haciendo el ridículo a todo meter.

Muchas gracias, Trax, eres un sol. Ya sé que en tus instrucciones indicabas específicamente que me quitase la bata-panda para no quedar en entredicho entre mis seguidores pero oye, ya puestos a perder la dignidad, lo hacemos hasta las últimas consecuencias. Así soy yo, viviendo siempre al límite.

Así que, sin más prolegómenos, aquí os dejo con mi magistral interpretación. Recojo los premios a la salida, gracias.


video

miércoles, 1 de enero de 2014

Anuncios Pesadillescos LXXXI: Tiquitiqui

Éste creo que, según lo sacaron, se arrepintieron porque la verdad es que sólo lo vi un par de veces y, de repente, desapareció por donde había venido. No es para menos.

Veréis. Se trata de un anuncio de microcréditos. Han elegido dibujitos animados, tal vez porque ninguna persona de carne y hueso estaba dispuesta a hacer el ridículo de semejante manera. Tras un mostrador, hay una viejecilla y una mujer de mediana edad, ambas con ropajes y collares que les dan una imagen más parecida a la de un par de bibliotecarias que a la de personas que trabajan en el sector financiero. La viejecilla nos da la bienvenida a esta web de minicréditos super rápidos. Dice que es tan rápido que te ingresan el dinero en menos de lo que canta un gallo. Para demostrarlo, aparece de repente otro señor mayor vestido de director de orquesta, con su batuta y todo, que coloca un gallo en un atril y se prepara a darle indicaciones al ave, mientras la señora de mediana edad, con un marcadísimo acento andaluz (siempre que se pretende que alguien sea gracioso se le pone acento andaluz. Esto es un hecho) nos dice que no importa dónde estés para pedir el crédito. Según sus palabras textuales “tú, tiquití (gesto de teclear cositas en el móvil) y dinerito en la cuenta” y remata con un “Ea, pa´servirle a usté”.

Mientras tanto, el gallo se niega en redondo a cantar, para mosqueo del director de orquesta, que ya no sabe lo que debe hacer para que el amo del corral le obedezca y no le deje en evidencia delante de la audiencia. Al final, en lugar de cantar, opta por estornudarle en la cara al director, lo que provoca las carcajadas de las señoras del mostrador.

Ahora entiendo por qué retiraron el anuncio. O sea, nos dicen que vamos a conseguir dinerito con un simple “tiquití” y que lo tendremos en menos de lo que canta un gallo y resulta que el gallo no sólo pasa de cantar como de que le arranquen las plumas con una pinza de cejas sino que, encima, nos arroja sus fluidos a la cara. Vamos, que te da la sensación de que vas a tener que suplicarles para que te presten cien eurillos de nada arriesgándote a que te lo denieguen y que, además, pueden llegar a escupirte y todo. Tanto me dan todas las explicaciones que quieran darme; una imagen vale más que mil palabras y el tema del gallo nos deja la impresión de ser una declaración de intenciones en toda regla. Tal vez prefirieron ahorrarse la letra pequeña (algo como “tú pide por esa boquita de piñón que nosotros haremos lo que nos salga de la punta del peroné a un 1,1% TAE”) y optaron por darnos un mensaje subliminal. Luego cayeron en la cuenta de que las leyes les obligaban a poner la letrita de las narices y se chafó el invento. No se puede ser original.