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viernes, 28 de septiembre de 2012

Cuadragésimo segundo premio: Otro que está loko por mi blog




Jesús, del blog Instantes me ha pasado este premio, que ya tenía pero que vuelvo a compartir con vosotros. Nunca me cansaré de decir cómo admiro a Jesús por la dedicación con que asume su trabajo con los peques y, aunque ahora está un poquito agobiado seguro que pronto se adaptará al cambio y lo hará de maravilla, porque motivación le sobra. Muchas gracias por dedicarme el premio, Jesús!!

Las normas que me pasan para publicar el premio son las siguientes:

1) Publicar el último comentario que me hayan dejado en el blog.

2) Decir tres cosas que me gustan y tres que no

3) Pasarlo a siete blogs.

Bien. El último comentario, hasta el momento en que he he programado este post, me lo ha dejado Mo en la entrada de ayer y es el siguiente:

"Ohhh, qué penica...Que le vaya muy bien a M!!!
Y que suerte más grande que disfrutes tanto en tu trabajo...
Besotes!"

Tres cosas que me gustan:

- El chocolate.

- La primavera.

- La nobleza (como calidad humana, no como título)

Tres cosas que no me gustan:

- Los garbanzos.

- El invierno.

- La traición.

Y no lo paso porque, como dije, ya lo tenía y ya lo pasé en su día.

¡¡¡Un besote para todos y a disfrutar del primer finde otoñal!!!

jueves, 27 de septiembre de 2012

Adiós, mi pequeña


Hoy hago una entrada homenaje a M. (a la que recordaréis de capítulos anteriores como éste), que se ha ido de nuestra oficina.

Era la más pequeñita del grupo, lo que significa que aún está estudiando y sólo venía a trabajar cuatro horitas. Este año le han cambiado el horario en la Facultad y no le han podido cambiar el turno en el trabajo, por lo que nos ha tenido que dejar.

Según nos comentaba, sus amigos le decían el último día “Estarás contenta, que hoy es tu último día de trabajo” pero ella decía que se iba con mucha pena porque el trabajo le servía para desconectar de los estudios y que, además, se lo pasaba muy bien (la verdad es que en mi trabajo nos lo pasamos muy bien, las cosas como son).

Le regalamos unas botas forraditas para que en invierno tenga los pies calentitos y no se nos constipe la criatura. Teníais que ver su cara. Estaba radiante de felicidad con sus botas.

Nos trajo un bizcocho casero hecho con sus propias manos y café calentito en un termo (mírala qué apañá) y nos dimos besitos y nos deseamos lo mejor de lo mejor y casi se le  escapa una lagrimilla pero aguantó como una jabata. Esa es mi niña.

De los dos años que ha pasado en la empresa, pasó más o menos la mitad en el turno de mañana y la otra mitad en el de tarde, con V. y conmigo. A V. la han cambiado de departamento así que, aunque sigue ahí sentadita cerca mío para que podamos “cotillear”, ya no hace las mismas tareas que yo, por lo que en la tarde me he quedado solita.

Ayyyy, mi M. que te vas y me dejas sola frente al peligro… Mala “muhé”. En este tiempo hemos compartido risas, experiencias, recuerdos infantiles, anécdotas y algún cabreo laboral.

Se te va a echar mucho, mucho, de menos así que más te vale estudiar mucho y sacar buenas notas porque como encima me entere de que no te esfuerzas, ahí estaré yo para darte collejas. Ya que me dejas solita, que sea por una buena causa, al menos. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Anuncios Pesadillescos XXII: A saber qué tiene eso


Lo sé. Es la segunda entrada que publico sobre ambientadores y también sé que se trata de la misma marca de ambientadores pero es que están haciendo mis delicias con tanta creatividad.

En esta ocasión, la cosa va de un aparato maléfico que detecta nuestros movimientos para escupir su sustancia. Dicen que es un inocuo ambientador pero dado el grado de locura transitoria que afecta a todos los miembros de esta familia, me aventuraría a decir que se trata de LSD pulverizado. Creo que el LSD no se inhala pero bueno, sustituid LSD por alguna otra sustancia psicotrópica, que no estoy yo ahora para wikipedias.

Un perro ve aparecer a su dueña y ladea la cabecita. Hasta aquí, todo muy normal y hasta tierno pero no os dejéis engañar por las apariencias. La pesadilla va a comenzar.

La mujer pasa por delante del pulverizador de LSD (o de lo que sea) y acto seguido comienza a tararear una musiquilla al tiempo que da vueltecitas en un estado de éxtasis profundo.

El perro, que sin duda ha inhalado los vapores del aparatejo, comienza a marcarle el ritmo golpeando en el suelo con el rabo. Atiza el suelo con un énfasis que yo creo que se va a hacer daño y todo el pobre.

Un hámster que estaba tan tranquilo en su jaula, continúa la cantinela poniéndose a dar vueltas en su ruedecita mientras la mujer continúa tarareando embelesada y el perro dándole golpes al suelo.

Pero no acaba aquí la fiesta. Un gato (sí, también tiene un gato. Eva, ¿es tu casa?) quiere sumarse a la algarabía y golpea con la pata un cascabel que cuelga del techo para completar la base rítmica. Eso sí, tumbadito, que no es cuestión de cansarse demasiado. Los gatos sí que saben.

Y ahí ya nos cuentan las maravillas del ambientador aunque no nos indican cuánto tiempo duró ese desenfreno musical en la casa - zoológico de esta buena mujer. Del ambientador no recuerdo qué nos dicen y la única versión que he encontrado en Tú Tubo es la de Hungría. Tengo el húngaro oxidado, ustedes sabrán disculpar pero creo que no nos advierten del peligro de inhalar LSD (o lo que sea) en ayunas. 

martes, 25 de septiembre de 2012

Ustedes Dirán X: Mi meta (sugerido por La Alpaca)


La propuesta de hoy viene de la mano de nuestra Alpaca, del blog “Siempre positiv@” (Si no la conocéis pasaros por su blog porque necesita ayuda para conseguir una jaula. Con esto no digo ná y lo digo tó). En un comentario me planteó la siguiente pregunta “¿Cuál es tu mayor sueño o meta?”. Ahí, sencillito, no fuese cosa de darme mucho trabajo.

Pues bien, luego de deliberar unos cuantos días, he llegado a la conclusión de que no tengo ni sueños ni metas. Vale, voy a parecer una conformista y lo mismo lo soy, qué se yo pero es cierto que no sueño con nada concreto. Es decir, así es abstracto podría decir que quiero ser millonaria o famosa o una millonaria famosa o una famosa millonaria o la exmujer de alguien que entre en cualquiera de las categorías anteriores (digo exmujer porque así me llevaría la mejor parte: la división de bienes).

Sin embargo, poniendo los pies en el suelo, es cierto que no tengo una meta fija en mi vida. Me voy marcando pequeños retos que a veces se cumplen y a veces no. Esos retos pueden ser desde mi tan ansiado viaje a Montevideo (que se cumplirá dentro de poco por si no lo había comentado…) hasta un ascenso en el trabajo (que aún estoy esperando). No tengo metas proyectadas hacia un futuro lejano. Vivo mi vida como viene, sin muchas historias.

No voy a hacer de esto un drama porque odio la auto-condescendencia pero tengo que admitir que no he tenido una vida fácil. Me ha costado mucho llegar a tener una estabilidad laboral, económica, afectiva y todos los etcéteras que os podáis llegar a imaginar así que, una vez alcanzada esta estabilidad, mi mayor meta es mantenerla.

Y ése puede ser el mayor sueño a futuro que tengo. Algo así como “Virgencita, que me quede como estoy”. Tengo todo lo que puedo necesitar e incluso más así que no puedo más que sentirme agradecida por la vida que tengo, por las personas que me rodean, por la pareja con la que vivo, por la tranquilidad con la que me despierto cada mañana sabiendo que mi vida, simplemente, no puede ser más perfecta.

 ¿Conformismo? ¿Vagancia?

Desde mi humilde opinión yo creo que ni lo uno ni lo otro. Este ansia por mantener el statu quo de mi vida sólo tiene un nombre: Felicidad.

 PS: Si todavía no me has enviado tu propuesta para esta magna sección ¿a qué esperas?

lunes, 24 de septiembre de 2012

Crónicas Felinas XIII: Esta juventud irrespetuosa


Meowww a todos!!!

Por una vez no voy a poner verde a la bruja. El motivo de mi indignación de esta semana es mi hermano adoptado Forlán.  El motivo, que es un irrespetuoso, así de claro.

Que quede claro que yo ya cuento con nueve años en mi haber, lo que me convierte en un madurito interesante al que, digo yo, se le debe un respeto, como a los ancianos de las tribus amazónicas, que son venerados por su inmensa sabiduría.

Pues el imberbe de Forlán, con apenas dos años y medio, me ha vacilado en la cara. Así como lo estáis leyendo.

La cosa sucedió así: Ayer por la tarde, el consorte de la bruja nos sacó a la terraza sendos platitos con sendas latitas de comida en su superficie.

Forlán come despacito y con buenos modales, degustando cada bocadito pero uno nació en la Sierra de Guadarrama por lo que tiene modales más de pueblo, no como este señoritingo de ciudad. Yo no degusto. Yo zampo y ya habrá tiempo de relamerse después. Es por esto que suelo terminarme el contenido de mi platito mucho antes que el del adoptado y, como soy un poco ansioso, me sacan de la terraza para dejar al otro comer tranquilo porque, como cohabitemos en el mismo espacio, me termino comiendo lo suyo también.

De manera que, una vez terminado mi platito, me sacaron de la terraza. La terraza tiene una puerta acristalada por lo que yo podía observar desde dentro cómo el otro se ponía las botas y, de vez en cuando, me miraba y se relamía en un claro gesto de provocación.

Como se ve que alguna vez le dijeron que terminarse todo el plato y relamerlo como hago yo es de muy mal gusto, nunca se termina el platito entero y a mí me dejan finiquitar su misión. Pues bien. Forlán dejó algo de comida en el plato y vino a la puerta acristalada a relamerse delante de mis morros. Yo ya estaba de los nervios porque veía que en el plato aún quedaba comida y eso, en mi pueblo, no se puede consentir, por lo que empecé a maullar desesperadamente para que me dejasen salir a darle su merecido al plato.

Me abren la puerta y, cuál no será mi sorpresa cuando veo que Forlán se da la vuelta y se dirige de nuevo al plato, haciendo ver que todavía no había terminado, con un solo objetivo: Mi escarnio personal.

Por una vez en la vida, la bruja se puso de mi parte y le dijo al adolescente indolente que ya le valía, que si no iba a comer que no diese por saco y lo echó a él de la terraza, dejándome a mí darme el festín con sus sobras.

Habrase visto!!!

Prrrrrrrr.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Cuadragésimo y cuadragésimo primer premio: Soy versátil a la par que divertida


El pasado 23 de agosto, nuestra querida Desmadres de “Desmadreando” a  quien supongo que todas conoceréis y, si no, os la presento diciendo que es de obligada lectura para todo aquel que quiera reírse un buen rato y/o desmitificar la maternidad me pasó un premio que ya tenía y otro que no.

El que ya tenía es éste:



Según se aprecia, ya son dos las personas que consideran que antepongo la diversión a la competitividad. Ojo, que lo mismo soy el lobo con piel de cordero… Se supone que tengo que pasarlo pero como ya lo pasé me voy a saltar la norma a la torera.

Y el que no tenía es éste:



Según esto, soy versátil. Las normas para hacerme acreedora a este premio son las siguientes:

1) Agradecer al blog que te lo ha dado.
2) Compartir siete cosas sobre ti para que tus seguidores te conozcan un poco mejor.
3) Repartir el premio a otros 15 blogs que sigas habitualmente y enlazarlos.
4) Comentar en los blogs premiados para comunicarles que han recibido este premio.

Bien, vamos por partes. Comenzamos con la parte del agradecimiento: Oh, Desmadres de mis entretelas, agradezco infinitamente este acto de generosidad desinteresada al creerme merecedora de este galardón que ocupará un lugar de honor en mi vitrina. Tu talento sin par sólo se ve opacado por tu altruismo. Eres la luz que ilumina mi camino. Me postro a tus pies con los ojos anegados en lágrimas de gratitud hacia tu persona.

Creo que con esto ya tengo cumplida la primera parte.

Ahora me toca contaros siete cosas sobre mí (esta penitencia está como de moda últimamente y me estoy quedando cada vez con menos munición). A ver qué os cuento esta vez:

1- Soy fan de OBK (todos tenemos nuestro lado oscuro).

2- Me está apareciendo un juanete en uno de mis lindos piececillos que me trae de cabeza.

3- No me gustan nada las películas románticas.

4- Mi piedra preciosa favorita es la esmeralda (por si hay por ahí algún admirador anónimo)

5- No me muerdo las uñas pero sí los padrastros, costumbre que adquirí el día que decidí dejar de morderme las uñas. Vamos, que cambié un vicio repelente por otro.

6- Me aburre soberanamente hablar por teléfono. De adolescente no había quién me despegara del auricular pero hoy por hoy lo uso sólo para cosas muy concretas y, si hay que hablar, se habla en persona.

7- Una de las cosas que más me gustan es ver a mis gatitos dormir. Se me cae la babilla sólo con verles. Parecen buenecitos y todo.

Vale, y ahora vamos con la parte complicada. Tengo que pasarlo a quince blogs ¿Quince? Se os va la olla pero bien. A ver:


Matt de “Blogueando de mi vida

Drew de “Viviendo en mi nube azul” 

Eva de “Opiniones Incorrectas

Yolandica de “Bienvenido a Babia

Elvis de “Graceland

Lady Kitty, de “De humanos y peludos” 


Rocío de “De lluvias y paraguas

CreatiBea de “Vinividivinvi” 

Jesús de “Instantes” 

La esposa de su hijo de “La madre de mi marido y yo” 

Laura de “Mi mamá me canta

Merengaza de “Merengaza y otros dulces” 

Key Hunters de “Zapato a la Cabeza” 

Procedo a avisar a los premiados. ¡¡¡Buen finde!!!

jueves, 20 de septiembre de 2012

A bordo del Enterprise


En el edificio donde trabajo han hecho reformas. Bueno, digo "reformas" por decir algo porque le han querido dar una imagen tan futurista que ahora no sabemos si estamos trabajando en un edificio de oficinas o en la nave de Star Trek.

Voy a intentar, en la medida de lo posible porque creo sinceramente que no se han inventado palabras para describir este atentado a la estética, explicaros cómo ha quedado la recepción del edificio.

Imaginaos un blanco nuclear que ciegue según entras. Si vuestra mente está añadiendo alguna planta, un sofá o al menos un cuadrito para dar un aspecto un poco más cálido al entorno, desechad esa idea ya mismo. Quedaos sólo con el blanco nuclear.

Las paredes están recubiertas de unas chapas onduladas al mejor estilo techo de poblado chabolista pero pintadas de blanco lacado, para que refuljan y den esplendor al conjunto.

Al fondo, divisamos al guardia de seguridad semioculto tras un mostrador, con un ventanal a sus espaldas. Esto nos hace sospechar que el guardia de seguridad en cuestión cumple funciones de Capitán Kirk. Lo vemos de frente porque está dirigiéndose a la tripulación pero, en cuanto se dé la vuelta y quede mirando de frente al ventanal, veremos que no se trata de un ventanal sino del parabrisas de la nave.

Al techo le han dado un aspecto abovedado con unos agujeros circulares muy raros en la parte en que el techo se une a la pared. No son luces ni cámaras por lo que pensamos seriamente que debe tratarse de ojos de buey para que podamos contemplar el espacio exterior cuando a la nave disfrazada de edificio de oficinas le dé por despegar. Yo creo que planean secuestrarnos a todos y llevarnos a una galaxia muy muy lejana (sí, estoy mezclando Star Trek con Star Wars, no me seáis freakys puristas).

Lo que me resulta más inquietante de todo es que, justo en el centro del techo abovedado, hay un foco circular híper potente, que creo que planean utilizar para escanearnos según vamos pasando.

Esto me está dando mucho miedo. Si algún día dejo de escribir, ya sabéis cuál puede haber sido mi aciago destino aunque tal vez no me acepten como parte de la tripulación porque acabo de darme cuenta de que, con la mano izquierda, no soy capaz de separar los dedos en dos pares por lo que puede ser que directamente me despidan.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Anuncios Pesadillescos XXI: Pues yo no le veo la gracia


Hace unos días vi en televisión (dónde, si no) un anuncio que no sé si me parece ridículo o directamente me indigna o ambas cosas a la vez.

Es un anuncio de pipas de girasol con sabor picantito. La cosa va de una chiquilla que confiesa abiertamente ante las cámaras ser adicta a estas pipas. Sale su madre diciendo que cree que la muchacha tiene un problema y su amiga afirmando que come muchas pipas y que debe ser genético porque toda su familia es adicta a las semillitas.

Vemos a la chica entrando a una tienda, como si de los bajos fondos del Bronx se tratase, a comprar su dosis diaria de pipas. Como ella misma nos confiesa, come unas cuatrocientas bolsas anuales, que dan un promedio de más de una bolsa diaria y se excusa con un “tampoco es tanto, ¿no?”.

Nos enseña un pegote de pipas diciendo que eso es la caña de España y el plano cambia, nuevamente,  a la madre, que ahora dice que la niña no es adicta y ella tampoco, que sólo comen pipas a diario porque les gusta; entonces nos muestran a la madre y a la hija comiendo pipas en el sofá, mientras la hija le dice a la madre que pare de una vez con tanta pipa.

A continuación viene la intervención del padre, que indica que siempre le está diciendo a su hija que coma naranjas, que eso también es bueno pero que ella está continuamente con las pipas y él ya se ha resignado porque, total, antes de que se coma las uñas prefiere que se alimente a base de semillitas.

¿Qué decir a todo este sinsentido? Más allá de que la historia en sí no tiene ni pies ni cabeza, me parece una forma bastante burda de frivolizar acerca del tema de las adicciones, que es algo muy duro tanto para quien padece alguna adicción como para la gente de su entorno y es por eso que digo que no sé realmente si me parece una absurdez o si, directamente, me molesta. Tal vez la idea publicitaria sea, justamente, generar polémica en torno a esto pero considero, desde mi más humilde opinión, que hay temas con los que no se juega y con los que no se puede caer en el chiste fácil. ¿De verdad el anuncio pretende ser “gracioso”? Me parece una falta de respeto. Así de claro.

Como veis, no todos los anuncios pesadillescos me hacen gracia. Algunos me hacen pillarme unos rebotes de tres pares de narices. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Ustedes Dirán IX: ¿Cómo he acabado yo aquí? (sugerido por Trax)


Trax, del blog “Estrellas en los ojos” (que, como digo siempre, creo que no hace falta presentarla) ha decidido también repetir experiencia en esta sección.

En su mail, me contaba que había llegado, navegando por aquí y por allá, a un blog muy raruno del que le había faltado tiempo para salir corriendo. Al parecer, esta nefasta experiencia le había recordado a mi persona. Se apresuró a aclarar que no porque mi blog le parezca un espanto (recordad, amigos míos: “Excusatio non petita, accusatio manifesta”) sino porque comenzó a intrigarse pensando cómo puede ser que yo, que no he conocido en mi vida el instinto maternal (bueno, lo conocí durante un período de un mes en toda mi vida, pero me dio por recapacitar), que no sólo no soy madre sino que huyo de la palabra “maternidad” como alma que lleva el diablo, haya acabado leyendo tanto blog de madres o de chicas que están persiguiendo el sueño de la maternidad. Básicamente, la típica pregunta discotequera de “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”.

Pues acabé metida en este mundillo “madresferil” un poco por casualidad, como me suele pasar casi todo en esta vida.

Antes de comenzar esta carrera meteórica hacia la fama que llevo últimamente (ejem) era yo muy seguidora de “La Nena”, a la que todos conocemos más que de sobra. Me había leído su blog enterito pero, como no tenía perfil con el que comentar, nunca había comentado. Conmigo, anonimatos los justos. Si comento, que se me vea y que se me vea bien, cosas de narcisistas.

El caso es que, aquel 9 de enero de 2012, en el que publiqué mi primer post, publiqué también mi primer comentario en el único blog que seguía desde la sombra, dándome a conocer en toda mi esencia. A raíz de ahí, llegó mi primera seguidora, Eva de “Opiniones Incorrectas” y el resto ya fue una especie de bola de nieve. Empecé a leer a Eva y, cómo no, a comentarla. Mis comentarios generaron curiosidad en otra gente que empezó a leerme y a comentarme también y yo fui conociendo a su vez a otra gente que iba viendo por ahí.

Llegados a este punto, podemos plantearnos dos preguntas:

1) ¿Hubiese planificado yo terminar siguiendo tantos y tantos blogs sobre maternidad?

Respuesta: Ni de casualidad. No sólo no pensaba que yo fuese a terminar leyendo ese tipo de blogs sino que tampoco se me pasó por la cabeza que personas que se valen de la blogosfera para compartir sus experiencias maternales, pudiesen llegar a interesarse por las chorradas de persona alocada sin más responsabilidades que mi trabajo y un par de gatos que suelo compartir. Y, sin embargo, ahí estoy yo. Y ahí estáis vosotras, las “mamis”. Somos un ejemplo perfecto de simbiosis.

2) ¿Me arrepiento?

Respuesta: Una vez más, la respuesta es “Ni de casualidad”. He conocido gente estupenda que me ha acogido y me ha entendido mejor que mucha gente de mi entorno, que abre los ojos como platos cuando digo que no quiero ser madre y me miran como si fuese un alien sin corazón. Ojo, que no generalizo. En mi entorno también hay gente que me entiende perfectamente. Me divierte leer las anécdotas de vuestros peques. Me reafirmo, a veces, en mi decisión de no querer ser madre cuando veo el agobio típico de “mami” que se trasluce a veces y, sobre todo, siento vuestro cariño al mismo tiempo que os cojo cariño a vosotras.

Como conclusión, diría que realmente no me importa si una persona tiene hijos, si los busca o si no quiere verlos ni en pintura. Lo que me importa es la forma que tiene cada persona de contar sus vivencias, sus sensaciones y sus experiencias. Puedo llegar a reírme a carcajadas con el relato de una fiesta de una no-madre o a emocionarme hasta las lágrimas por la lucha incansable de una chica cuyo mayor sueño es alcanzar la maternidad o a intentar comprender los desvelos de las que ya sois madres cuando vuestros hijos comen mal o se hacen un chichón o tienen fiebre o han sacado malas notas. Todo son experiencias. No importa tanto la historia en sí sino la intensidad con la que se cuente. Yo he llegado a escribir entradas sobre esponjas de baño y sobre mecheros y ahí están, con sus comentarios y todo. Como decía Mc Luhan, “el medio es el mensaje”.

P.S.: Os recuerdo que podéis mandarme por mail vuestras sugerencias para esta sección. Las espero ansiosa...

lunes, 17 de septiembre de 2012

Crónicas Felinas XII: De caza


Meowww a todos!!!

El sábado pasado lo dediqué a la caza de alto riesgo. La bruja mala y su consorte habían comprado muffins para merendar (no entiendo por qué les llaman “muffins”; a mí me siguen pareciendo puñeteras magdalenas). Yo andaba por ahí rondando, poniendo ojitos pero no me caía nada con aquello de “No, Gordi, no comas chocolate que no es bueno para ti”, “No, Gordi, no te voy a dar muffin”.

Yo me acercaba todo lo que podía y, cuando veía que el muffin se alejaba de mi alcance, estiraba la pata (en el sentido literal, no en el figurado) e intentaba arrancar una molla con la uña. Sin embargo, la verdadera oportunidad la tuve cuando el consorte se puso a hablar con la bruja. La muy pava bajó la guardia unos instantes que aproveché para, directamente, meterle un bocado a su muffin. La bruja hacía aspavientos y me decía que era un atrevido y que cómo se me ocurría y no sé que más porque entre la masticación, la deglución y el posterior relamido me perdí parte de la perorata.

Ese trozo de muffin habido ilegalmente me supo a gloria y, lo que es peor, consiguió despertar mi apetito. Me pasé todo el día buscando nuevos manjares. Por suerte, la providencia estuvo de mi parte y, por la noche, una inconsciente polilla tuvo la mala idea (para ella) de colarse por una ventana.

Forlán y yo, según la vimos, nos volvimos como locos y anduvimos persiguiéndola para darle caza. Parecía que el ganador iba a ser Forlán porque es más joven, más flaco y está más ágil. Sin embargo, la polilla se dio a la fuga del salón y acabó en el pasillo. A Forlán le pudo la vagancia y prefirió quedarse en el salón. Yo fui tras ella y, tras unos cuantos saltos, fui capaz de hacerme con ella.

Cuando estaba a punto de zampármela, apareció Forlán reclamando su parte del botín. Le dije que unas narices. Que se lo hubiera currado, a ver si voy a andar yo cazando para el señorito. Me la comí enterita y, mientras me relamía por segunda vez en la jornada, empecé a mirar hacia arriba, no fuera cosa que la polilla hubiese venido acompañada de sus amigas o de sus primas. Pero no. Venía sola, así que no pude seguir deleitándome con el delicioso sabor del lepidóptero.

No pongáis esa cara de asco. Vosotros coméis bichos con patas a los que les chupáis hasta la cabeza y nadie os dice nada.

Prrrrrrrr.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Trigésimo tercer a trigésimo noveno premio: De todo un poco


La mamá de Pía y Beltrán de “De dos a cuatro en mes y medio” me ha entregado, no uno ni dos sino ocho premios (aunque uno no lo cuento como premio, ahora leeréis por qué), en plan kermesse absoluta. ¡Es la locura de los premios! Muchas gracias, guapetona. Has sido muy linda conmigo y sabes que no lo digo sólo por los premios. Para quienes no la conozcáis, no sé qué hacéis ahí parados. A conocerla… ¡ya!

 Los únicos que no tengo repes son estos:


Este no trae penitencia.


Este me pide contar cinco manías, para lo cual os remito aquí


Pongo ahora el resto de los que sí tenía y que no traen penitencia:





Y ahora, los que traen penitencia que, si bien ya los tenía, las preguntas parece que han cambiado (esto de los premios mutantes me deja cada día más anonadada)



Es una máquina de escribir, por si alguien se está preguntando si la imagen es de una plancha. Este misterio ya quedó resuelto en su día.

Trae las siguientes preguntitas:

1.- Tu prenda fetiche. 

Los bolsos. En invierno podría añadir también las pashminas.

2.- ¿Qué es lo que no te puede faltar antes de salir?  

Las llaves. Dejamos la puerta permanentemente cerrada así que, sin las llaves, no salgo. Literalmente.

3.- ¿Qué es lo que más detestas de una persona?

El cotilleo pernicioso.

4.- ¿Cuál es tu mejor cualidad?

Uf, esto tendría que contestarlo otro… Supongo que la responsabilidad.

5.- ¿Música o lectura?

¿Y por qué elegir?

6.- ¿Qué sitio te gustaría visitar?

Maldivas.

7.- ¿Café o copas?

Soy más de café.

8.- ¿Qué es lo que más valoras en una persona?

La nobleza.

9.- ¿Qué le dirías a alguien que no pudiste hacerlo?

Me quedé con ganas de mandar a alguien a tomar un refresco de naranja.

10.- Comida en el campo con mantelito o restaurante?

Restaurante. Las hormigas tienen poco tema de conversación.

11.- Regalo que más ilusión te ha hecho.

Todos me hacen ilusión. El hecho de que alguien se haya acordado de mí me emociona mucho.

12.- Necesitas tus momentos de soledad o por el contrario necesitas a alguien cerca?

Necesito tener mi espacio. Si estoy veinticuatro horas con gente me agobio mucho.

El siguiente es este:



1.- ¿Cuál es tu miedo más grande?

Perder la cordura. Las enfermedades mentales me dan un miedo pavoroso.

2.- ¿Cuáles son las palabras que mas usas?

“Absurdo” y “Buenas tardes” (trabajo por la tarde y mando muchos mails. Jajaja)

3.- ¿Dices mentiras?

Sí. Supongo que todos hemos dicho alguna, aunque más no sea por evitar hacer daño a alguien.

4.- ¿Cambiarías alguna cosa de tu cuerpo?

Tuve una época en la que estaba obsesionada con mi pecho y mi nariz. Siguen sin entusiasmarme pero a estas alturas ya no me voy a poner a recauchutarme.

5.- ¿Cuál es tu mayor defecto y tu mayor virtud?

Mayor virtud, como ya dije, creo que la responsabilidad. El mayor defecto supongo que sería el orgullo.

6.- Si fuera el último día de tu vida ¿en qué emplearías esas horas?

Qué pregunta!!! Jajaja. Hablaría con todos los que están lejos y montaría una macro fiesta con los que están cerca. A lo loco.

7.- 5 cosas que nunca faltan en tu bolso.

La cartera, el móvil, las llaves, el bálsamo labial y pañuelitos de papel.

8.- ¿Qué locura te gustaría hacer pero no te atreverías nunca?

Tirarme en paracaídas. No sé si algún día reuniré valor.

9.- Si te encontraras un sobre con dinero, ¿lo devolverías?

Supongo que hablamos de una cantidad de dinero considerable. Lo devolvería porque, aunque pueda pertenecer a un narcotraficante, prefiero que no pese sobre mi conciencia que pueda ser dinero de un jubilado.

10.-Pelicula, libro y canción favorita.

“La Naranja Mecánica”, “La insoportable levedad del ser” y canciones hay muchas pero me quedo con “What´s in a Word” de The Christians.

11.- ¿Qué gran sueño te queda por cumplir?

Viajar a Montevideo a ver a mi gente. Lo cumplo en noviembre. Yupiiii. (Sí, soy de sueños medianamente realizables)

Ahora viene un premio que no tiene nombre ni foto pero sí tiene penitencia. (Mira qué graciosos. Esto no es un premio, es directamente un interrogatorio. Por eso no lo cuento como tal)

1.- Cuál es tu estilo de vestir?

Según tenga el día. Puedo ir muy sport o hecha un pincel, como el de LA camisa. Suelo usar ropa entalladita y muero con los tacones.

2.- Carne o pescado?

Hablamos de comida, supongo... Viví muchos años en un país muy carnívoro pero tengo que reconocer que cuando como fuera suelo pedir pescado.

3.- Color de pelo?

¿El natural? Rubio-castaño-rojizo. Si no, pues depende de cómo me haya dado la ventolera.

4.- Actividad favorita en tu tiempo libre?

Bloguear o hacer la seta en el sofá.

5.- Estás enganchada a internet o al móvil? 

Al móvil para nada. Lo tengo porque hay que tener algo. A Internet pues un poco, por razones obvias.

6.- Qué harías si fueras rica?

Pues no tendría más remedio que darme la vida padre. Qué duro es esto…

7.-Cuál es tu destino favorito para viajar?

Maldivas. Ya lo dije en el meme anterior. Si es por cuestiones sentimentales, pues Montevideo.

8.- Piso o casa?

Preferiría una casa, la verdad, aunque a un buen ático con vistas tampoco le haría ascos.

9.- Cuál es la excusa más rara/graciosa que te han dicho, para librarse de algo?

Las que se me ocurren son laborales. En mi vida “normal” no me viene ninguna a la mente.

10.- Donde te gustaría vivir?

En algún pueblito de la Sierra. Lo echo mucho de menos.

11.- Mar o montaña?

Todo tiene su encanto. No podría decantarme por uno en concreto.

12.-Tu manía más rara:

Jajaja. A mí me vienes a preguntar eso. ¿Por dónde empiezo?

A ver, más preguntas. 



1.- Un recuerdo…  Cuando me encontré al Gordi y a la desaparecida Aída en la puerta de mi casa.

2.- Te hace sonreír… El churri cuando hace payasadas.

3.- La última vez que lloraste…  Supongo que la última vez que tuve las hormonas alborotadas. Me ponen de un sensiblón que da calambre.

4.- Qué libro está en tu mesita de noche… Ahora mismo, uno de la Dragon Lance que le cogí prestado al churri. No es muy mi estilo pero no tenía lectura y le estamos dando una oportunidad. 

5.- Bailarinas o tacones… Tacones.

6.- Qué te saca de quicio… La ineptitud.

7.- En este momento, sacarías un billete de avión y te irías a…  California, a ver a mi parentela. Hubiese dicho Montevideo pero ese ya lo tengo sacado ¿Lo había dicho ya? Jajaja.

8.- Rubio o moreno…jejeje. Morenos, siempre. Aunque lo fundamental es que me quieran y me quieran bien, aunque sean calvos.

9.- Un día perfecto… Hoy mismo. ¿Por qué no?

10.- La última vez que reíste a carcajadas… Hace un rato, leyendo un comentario de La Alpaca en el post de las muñecas.

Y… Ya está. No los paso porque ya los pasé en su día. Ufff. Estoy agotada. ¡¡¡Buen finde!!!

jueves, 13 de septiembre de 2012

Recuerdos Infantiles: Mis muñecas


De pequeña nunca fui mucho de muñecas, he de admitirlo. La gente me compraba cantidades ingentes de muñecas porque no hay nada más entrañable que la imagen de una niñita rubia peinando una muñeca. Según el contexto, tampoco puede haber nada más terrorífico pero en este  caso nos quedaremos con la imagen entrañable.

Pues a mí no me gustaban mucho. De hecho, uno de los juguetes que recuerdo con más cariño de mi infancia fue una cesta que me regaló mi abuela llena hasta los topes de cochecitos en miniatura. La niñita rubia salió un poco vikinga, qué vamos a hacerle…

No obstante, sí había algunas que me llamaban la atención. Las Barriguitas me gustaban un montón (al punto de bañarme con ellas) y tuve unas cuantas señoritas de estas rubias que viven mejor que yo y están siempre rodeadas de lujo y glamour.

Pero, de todas, las que más recuerdo son tres  en concreto. A una se me dio por llamarla Lina porque decía yo, desde mi tierna percepción infantil, que la cara me recordaba a la de Lina Morgan. No estaba yo muy bien de lo mío desde edad bastante temprana pero, ahora que lo pienso, sí que se daba un aire. Lina no tenía nada de especial pero supongo que, al no tener cara de bebé rechoncho y sí un poco más de niña, me daba menos grima que el resto. Mi instinto maternal ya estaba bajo mínimos desde mi más tierna infancia. Lina paseó en su carricoche y fue acunada por mis bracitos hasta decir basta. No durmió nunca conmigo porque yo el colecho sólo lo practicaba con peluches. Las muñequitas a su cuna o, en su defecto, a su caja para no crear relaciones de dependencia.

Mi segunda preferida era la Bufy-bufy. Vale, era rara yo poniendo nombres pero ahora os explico por qué se llamaba así. La muñequita en cuestión tenía dos coletitas muy graciosas que, si le apretabas la barriguita a la muñeca, subían y bajaban. Esto sucedía gracias al aire que movías en su interior al apretarle la barriguita, no es que tuviera mucho misterio pero cuando tienes cuatro años todo te parece magia. El caso es que, al moverse el aire, hacía un ruidito de “Buf, buf” y de ahí su nombre. Toda la gracia de la muñeca consistía en esas coletitas semi-autónomas pero a mí me eso me parecía tremendo. Bendita inocencia.

Un poco más mayorcita tuve una que, si bien era un puñetero espanto, contaba con la ventaja de que me la compraron en USA y aquí no la tenía nadie, por lo que todo el mundo flipaba con mi muñeca. Se hacía llamar “Baby Alive” aunque, dado el elevado nivel de inglés que tenía yo a los seis o siete años, fue rebautizada  a “Baby Alivive”. La “Baby Alivive” podía ser alimentada con unas papillas especiales que traía, las cuales se preparaban en base a agua y unos polvitos mágicos que se convertían en una especie de mermelada de colores al contacto con el líquido elemento. Ponías la mermelada esa en su platito, se lo dabas con su cucharita en una boca que permanecía permanentemente semi-abierta al mejor estilo muñeca hinchable y luego, en el momento más ortopédico del asunto, accionabas una palanca que tenía la muñeca en la espalda para que abriese y cerrase la boca abriéndose camino hacia lo más profundo de su tracto digestivo. La niñita hacía la digestión en dos nanosegundos y, en cuanto terminaba de comer, ya podías cambiarle el pañal, rebosante de mermelada de colores. Escatológico y surrealista a partes iguales. También podías darle agua con su biberón, con el mismo resultado que la mermelada.

“Baby Alivive” llegó al fin de sus días el día que se me terminó la mermelada porque aquí no vendían recambios (en USA sí, claro está) y no conseguí convencer a mi madre de comprar potitos para un cacho de plástico. Madre desalmada donde las haya. Mamá, si lees esto, que sepas que me traumatizaste de por vida. Mi pobre “Baby Alivive” habrá muerto de inanición. Espero que esto pese sobre tu conciencia, mala abuela. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Anuncios Pesadillescos XX: LA Camisa


Dado que este anuncio salió a colación en varios comentarios la semana pasada, realizamos hoy un profundo y sesudo análisis de su contenido.

En una cocina abarrotada de cosas se encuentran dos hermanos. Sabemos que son hermanos porque lo dicen ya que, lo que es parecerse, sólo en el blanco de los ojos y da gracias.

El hermano mayor, ataviado con camiseta blanca, camisa de leñador abotonada al estilo “soy un vago” y vaqueritos nos informa, mientras lee una revista sentado a la mesa que su hermano pequeño tiene una cita. Lo dice como con recochineo pero en el fondo el chaval creo que se muere de envidia porque probablemente su plan para esa noche sea quedar con sus amigotes a jugar a la consola mientras se pone ciego a grasas saturadas.

El hermano pequeño en cuestión, cuya indumentaria consiste también en camiseta blanca, vaqueritos y sudadera al estilo “llevo sudadera”, muy hacendoso él, se dedica a planchar haciendo caso omiso de las ironías de su hermano, el que no se va a comer un colín. Despertaría en nosotros gran simpatía este muchacho si se quedase calladito planchando. Diríamos “mira qué mono, si hasta sabe planchar y todo, es un partidazo” pero no. Tiene que hablar. Las exigencias del guión son así.

Nos explica que es fundamental ir hecho un pincel (creo que no he oído a un adolescente utilizar esta expresión desde…nunca) y que por suerte, tiene LA camisa, que es un imán para las churris. LA camisa en cuestión es UNA camisa blanca de toda la vida (con un detalle de florecillas en la parte donde van los botones) a la que no veo nada de magnético. Tal vez, al decir LA camisa no está resaltando la condición de exclusividad de dicha prenda sino que realmente es LA camisa. O sea, la única que tiene. Nos informa que la lava con un detergente fantástico que no malgasta ni una gota. ¿Tanto se le ensucia LA camisa?

El hermano mayor, creo que con más recochineo aún, le desea suerte con la cita pero el pequeño, que es un listillo, le dice que no la necesita. Obvio. Teniendo LA camisa lavada con EL jabón no hay churri que se resista. Caerán todas rendidas a sus pies cegadas por el blanco radiante de esta prenda mágica con poderes sobrenaturales.

El hermano mayor culmina este diálogo fascinante sentenciando “Es increíble que seas mi hermano”. No sé si lo increíble es que ligue cuando él se va a pasar la noche matando marcianitos, que planche, que lave o que tenga unas teorías tan enriquecedoras en lo que a materias sentimentales se refiere.

Esta última frase me desconcierta sobremanera. Bueno, realmente me desconcierta todo el anuncio en general. 

martes, 11 de septiembre de 2012

Ustedes Dirán VIII: Anuncios no pesadillescos (sugerido por Valeria)


Valeria, de “Mi voz en off”, lejos de decepcionarse completamente con la sosería de entrada de lugares de Madrid que le escribí, ha decidido repetir experiencia (o darme una segunda oportunidad, no lo tengo muy claro) y me ha pedido que, ya que me dedico una vez por semana a despellejar los anuncios que me causan pavor, algún día podría ejercer de persona magnánima y hablar de los anuncios que sí me gustan. Pues bien, como vuestros deseos son órdenes, allá que vamos…

Como introducción tendría que decir que el 90% de los anuncios me resultan indiferentes. Ni me gustan ni me disgustan ni me llaman la atención por nada en particular. Del 10% restante, el 8% podría considerarse “Pesadillesco” y sólo puedo decir que me gusta el 2% que nos va quedando.

Admitir los anuncios que me gustan supone un duro golpe a mi autoestima. ¿Por qué? Pues porque soy muy freaky, así de claro. Me encantan los anuncios de cerveza con limón (sabéis de lo que os hablo). Es curioso lo que pasa con estos anuncios. No  conozco absolutamente a nadie que diga que esos anuncios no le provocan ni frío ni calor. O los odian o los aman. No hay término medio y yo soy de las que los aman.

Múltiples anuncios nos ha dejado en el recuerdo esta marca de cerveza. Mis favoritos son los clásicos. El casting de gatitos chinos, los pingüinos que querían volar y el romance de la cerveza con un sándwich. Surrealismo a tope. Love it or leave it. Últimamente tengo la sensación de que están flojeando un poco aunque tal vez sea porque a estas alturas ya se espera demasiado de ellos, no sé.

Otra marca de cerveza con limón (ahora también con naranja) ha decidido también lanzar un anuncio muy freaky. Pero éste no me gusta tanto porque es como el mismo perro con distinto collar. En plan “como todo el mundo habla, para bien o para mal, de los anuncios de nuestro competidor, vamos a seguirles los pasos”. Pues muy mal, a ver si buscamos alternativas.

Hace poco recibí una solicitud para Anuncios Pesadillescos que desatendí alegando que el anuncio en cuestión me gusta. Otra rayada. El anuncio nuevo de un archiconocido refresco de naranja, donde salen unos niños cantores la mar de gritones. Me enamoró despacio pero me enamoró. Confieso que la primera vez que lo vi me dije “Esto va de cabeza a los Anuncios Pesadillescos” pero  en cuanto lo vi por segunda vez, le presté atención y, como quien dice, le pillé el punto, tengo que reconocer que me encantó. No ya sólo por lo surrealista de las situaciones que se plantean, que me parecen muy divertidas, sino porque me da a mí que el slogan se va a incorporar más pronto que tarde al lenguaje cotidiano (de hecho, ya lo he oído en alguna ocasión) y eso, en publicidad, me parece todo un acierto.

Y ya, para terminar, hablaré de los anuncios de la O.N.C.E (aquí sí que lo digo con todas sus letras porque se lo merecen) desde el principio de los tiempos. Recuerdo ser pequeña y ya me gustaban sus anuncios. Se han ido superando con los años. Hacen unos anuncios divertidísimos que sé de buena tinta que han quedado en la memoria de muchísimos españoles por mucho tiempo. ¿O quién no recuerda la “Medusa del Amor”, el “Yo te doy cremita” o, en pleno momento flashback, el “Traerá cola”?

P.S. Valeria, como imagino que en México no habréis visto ninguno de estos anuncios, puedo pasarte enlaces si quieres (me mandas un mail y te los paso de forma subrepticia). 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Crónicas Felinas XI: ¿Y nosotros, qué?


Meowww a todos!!!

El dossier de la denuncia cada vez se engrosa más.

El pasado sábado la bruja invitó a las brujas de sus amigas y sus consortes a conocer el nuevo piso. Todavía no habían venido por diferentes compromisos y vacaciones múltiples. Generalmente, los días de fiesta en Bruja´s Manor suelen ser días de fiesta para mí también. Me cuelo en el salón, donde hacen la comilona y, a base de zalamerías variadas siempre me terminan cayendo cosas ricas.

Peeero, el problema fue que, esta vez, venía la bebé de una de las brujas. La bruja mayor tenía miedo de que yo me subiese al carricoche y lo llenase de pelos, o que le acabase tirando un bocado a la bebé a ver a qué sabía o a saber qué otras atrocidades rondaban su cabeza, por lo que esta visita tuvo dos consecuencias:

1) Pérdida absoluta de protagonismo al no ser el receptor principal de los piropos y los mimos de las visitas.

2) Confinamiento fuera del salón para evitar ataques sorpresivos, lo que me dejó privado de manjares que generalmente quedan fuera de mis fauces.

A Forlán le daba igual el confinamiento porque es un antisocial. Cada vez que viene alguien corre a esconderse de una forma torpe e ineficaz. Esto es, se mete en el dormitorio y repta por debajo de la colcha, quedándose ahí quietecito. Se ve que tiene la absurda teoría de que, si él no ve a la gente, la gente no se va a percatar del sospechoso bulto que se aprecia en el medio de la cama.

El caso es que andaba yo pasillo arriba, pasillo abajo, aburriéndome mortalmente hasta que me atacaron las necesidades fisiológicas. Habían cambiado el cajón de arena de su sitio habitual porque cuando hay visitas siempre hay cambios sustanciales en la distribución de los elementos del hogar. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. El problema fue que habían dejado el cajón en un baño chiquitito que a alguien le dio por construir dentro de la cocina (ni siquiera la bruja, que tiene ideas peregrinas por naturaleza, se explica a quién se le puede ocurrir construir un baño dentro de la cocina pero en fin) y no se sabe quién, aunque quizás fue la propia bruja o su consorte porque viven en la luna, cerró la puerta, dejándome en un brete. ¿Me aguanto? ¿Busco el sitio más discreto posible? Ganó la naturaleza y no tuve más remedio que desahogar mi necesidad cada vez más imperiosa sobre el lugar donde habitualmente suele estar el cajón, a modo simbólico.

O sea, que ellos mucha fiesta y mucho alboroto y jajaja jijiji pero no se acuerdan de que nosotros también tenemos nuestras necesidades y también queremos fiesta y atención y mimos (bueno, la atención sólo la quiero yo, que ya hemos dicho que Forlán es más feliz cuanto más desapercibido pasa).

En un ataque de culpabilidad, nos dieron una latita rica por la noche. En fin, menos da una piedra.

Prrrrrrrr. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Trigésimo segundo premio: Otras siete cosas sobre mí



Pues resulta que la semana pasada, cuando publiqué mi premio de la siete cosas, no caí en la cuenta de que Mo, de “Blogueando – de mi peque y otras cosas – “ me había dado el mismo premio, por lo que lo suyo  hubiese sido publicar los dos premios juntos y contaros catorce cosas sobre mí pero como os decía ayer mismamente, vivo sin vivir en mí como Santa Teresa y ya no sé ni por dónde ando, así que el premio de hoy es como una especie de Déja Vu que intentaremos matizar contando otras siete cositas sobre mí (qué complicado se me está volviendo esto). A ver qué puedo contaros hoy…

1) Soy fanática de los zapatos y los bolsos. Los cuento por decenas y empiezo a tener serios problemas de espacio para acumular tanto zapato y tanto bolso. Bueno, ropa y cosméticos también pero la ropa se espachurra más, por lo que es más fácil conseguir que entre en cualquier huequecillo y los cosméticos… ¿Qué puede ocupar una sombrita de nada?

2) A pesar de que soy poco maniática para la comida (será de las pocas cosas con las que no soy maniática) no soporto los garbanzos, ni el bacalao ni los callos (mondongo, para los que leen desde el otro lado del charco). Por lo demás, tolero casi todo en mayor o menor grado.

3) Me causa una gracia proverbial la expresión “Te puedes dar con un canto en los dientes”. Siempre que cuento algo y me dicen “pues ya te puedes dar con un canto en los dientes” me dan ganas de responder “pues date tú, ¿no te fastidia?”.

4) No veo tres en un burro, creo que esto ya lo comenté en alguna ocasión, lo que me obliga a estar siempre con las lentillas o las gafas pero lo que creo que no comenté es que la naturaleza me ha compensado este defecto con un oído finísimo. Escucho cualquier cosita (y muchas “cositas” que hubiese preferido no escuchar).

5) Soy maniática de los olores. Tengo también un olfato muy fino y soy capaz de captar olores que nadie capta. Y eso que dicen que los fumadores olemos menos de lo que se debe oler. El día que deje de fumar voy a ser capaz de anunciar que alguien está friendo un huevo en Kuala Lumpur.

6) Adoro cantar y quienes me han oído dicen que no se me da mal. Si es que soy una artista…

7) A veces estoy leyendo y no sé ni lo que leo. Me explico: Estoy leyendo un libro. De repente, una frase o situación me recuerda algo y empiezo a pensar en ese algo pero, para cuando salgo de mi ensoñación, me doy cuenta de que he avanzado dos páginas en el libro sin saber ni qué he leído, lo que me obliga a retroceder. ¿Esto le pasa a alguien más o es que estoy fatal de lo mío?

Pues aquí están mis otras siete cositas. No lo paso porque ya lo pasé la semana pasada.

¡Besotes a todos y feliz finde!  (No puedo creer que esté diciendo esto).